¡Al fin se acabaron los ñoquis!
Hoy por fin nos hemos librado de los ñoquis para comer y ha aparecido la pasta de verdad, la de toda la vida, que parece mentira que le sea mas fácil a nuestro Carlitos reconocer lo que nos ponen de comer (y le fastidia que se piense que los ñoquis son italianos cuando su abuela polaca ya le hacía el plato a él de toda la vida) que a los españoles que trabajan en el cátering. Y es que preguntando delante de uno de los austriacos nos enteramos los dos a la vez que no era algo con carne sino pasta (supongo que de patata, porque aquello no tenía ni pizca de cereal identificable).
También nos hemos enterado de la versión austriaca de la falta de comida: los voluntarios nos llevamos los postres a puñados y por eso a las 3 y media no quedan (pues mira, yo he cogido dos postres varios días, pero porque no comía primero o segundo). Supongo que la carne que le faltaba a la salsa de champiñones la metíamos también en la mochila... pero ese es un detalle que el encargado del cátering obvió al hablar con los de personal del torneo. Y es que mucho servicio VIP en masters de tenis y F1 no han evitado que este año hayan funcionado mucho peor el cátering a curritos que el año pasado. Señores de Do&Co, dejen de echarnos las culpas a los de amarillo de su incompetencia de este año y vean qué hacen diferente respecto al pasado para arreglarlo.
Y no sé si es que algunos voluntarios han querido fotografiarse con los jugadores cuando iban ya concentrados o qué, pero este año parece que han pedido a los de seguridad que no nos dejen acercanos, que los atosigamos. Aunque otros siguen encantadores con nosotros y nos echamos unas risas con ellos al terminar el entrenamiento en Alcalá mientras en la central jugaba Nadal, o mejor dicho Nalbandián y Rafa las venía venir. Porque al partido de dobles que tuvo la desgracia de coincidir con ellos no fueron ni los entrenadores de los jugadores: únicamente había un friki, 3 de seguridad, los voluntarios que debían guardar las puertas, los recogepelotas, los jueces de línea y árbitro. Vamos, que mas en familia, imposible.
La putada del día, tenis aparte, es que a una voluntaria le ha desaparecido la cámara de fotos.
También nos hemos enterado de la versión austriaca de la falta de comida: los voluntarios nos llevamos los postres a puñados y por eso a las 3 y media no quedan (pues mira, yo he cogido dos postres varios días, pero porque no comía primero o segundo). Supongo que la carne que le faltaba a la salsa de champiñones la metíamos también en la mochila... pero ese es un detalle que el encargado del cátering obvió al hablar con los de personal del torneo. Y es que mucho servicio VIP en masters de tenis y F1 no han evitado que este año hayan funcionado mucho peor el cátering a curritos que el año pasado. Señores de Do&Co, dejen de echarnos las culpas a los de amarillo de su incompetencia de este año y vean qué hacen diferente respecto al pasado para arreglarlo.
Y no sé si es que algunos voluntarios han querido fotografiarse con los jugadores cuando iban ya concentrados o qué, pero este año parece que han pedido a los de seguridad que no nos dejen acercanos, que los atosigamos. Aunque otros siguen encantadores con nosotros y nos echamos unas risas con ellos al terminar el entrenamiento en Alcalá mientras en la central jugaba Nadal, o mejor dicho Nalbandián y Rafa las venía venir. Porque al partido de dobles que tuvo la desgracia de coincidir con ellos no fueron ni los entrenadores de los jugadores: únicamente había un friki, 3 de seguridad, los voluntarios que debían guardar las puertas, los recogepelotas, los jueces de línea y árbitro. Vamos, que mas en familia, imposible.
La putada del día, tenis aparte, es que a una voluntaria le ha desaparecido la cámara de fotos.
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